Hasta para escribir hay que ser determinante, o lo que es lo mismo: "No decidir es decidir"

En la escritura académica, toda posición de pensamiento que tome el autor es producto de decisiones. Las ideas no surgen por el mero conocimiento y el ejercicio crítico para quedar plasmadas por derivación lógica. A veces se decide bien, otras se toma la determinación incorrecta. Pero hay que decidir.

La vida es una toma de decisiones. El sentarme a escribir fue una decisión. El tomar para la cena un licuado de plátano con guayaba, es otra decisión. La primera puede no tener ningún beneficio, salvo el ejercicio mental para no llegar al Alzheimer y a lo mejor entretener al posible lector que de casualidad dé con este blog. La segunda puede pesar favorablemente en mi salud o hacerme pesado el sueño.

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