¿Es válido realizar un autoestudio y escribir una tesis sobre sí mismo?

El campeón de natación Sun Yang, que compitió en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, Londres 2012, y Río de Janeiro 2016, escenarios donde ganó medallas de oro, plata y bronce, obtuvo su título de maestría en la universidad de Soochow –el pasado mes de octubre– defendiendo una tesis que trata sobre él mismo.

Sun Yang, que hizo una maestría en educación física, puso por título a su tesis: “An analysis of the skills of the Men’s 200m freestyle champion at the 31st Olympics”, que sería algo así como: “Un análisis de las habilidades del campeón de estilo libre masculino de 200 metros en la 31ª Olimpiada”, “donde evalúa sus habilidades y su experiencia en la competencia”.

Para muchos estudiantes de posgrado y asesores de investigación, una tesis de esta clase les podrá parecer descabellado, pero no es así. Desde la década de los 70’s del pasado siglo XX, cuando comenzaron los auto-estudios o estudios auto-etnográficos, las vivencias de algunos individuos que estudiaban la maestría o el doctorado comenzaron a ser aceptadas como temas de tesis en algunos programas académicos.

Y, ¿en qué consiste la investigación autoetnográfica? P.R. Mills explica en su tesis doctoral “Embracing the Wind: An autoethnography” (Pennsylvania State University, 2013), que es una clase de investigación que “se basa en las experiencias personales del investigador cuyo propósito fue explorar problemas y desafíos... Este género de investigación cualitativa hace uso de las experiencias del investigador para explorar la(s) cultura(s) involucradas a través de una perspectiva interna”.

La autoetnografía fue uno de los campos pioneros donde el investigador se estudió a sí mismo, luego siguieron otros como la psicoterapia, la salud, la biología, la sociología, la religión, la filosofía, los deportes, las ciencias políticas, la literatura, la música, la educación, administración de empresas, etc. Y, por extraño que parezca, estos estudios que no reflejan los patrones generales que se buscan en la ciencia –sino lo particular de los casos escogidos–, se han vuelto moda en ciertos programas de algunas universidades. Tan así, que en los últimos veinte años han tomado fuerza y se han ido posicionando en el contexto académico.

Sólo por poner algunos de los miles de ejemplos que existen, y para que el lector se dé una idea, mencionaré algunas tesis donde los estudiantes exploraron alrededor de sí mismos:

The healing power of creative mourning: A self study (El poder sanador del duelo creativo: un autoestudio). Una tesis sobre tanatología y la auto-sanación. J.M. Votypka. Ursuline College, Ohio. 2002.

Autoethnography of illness and rites of passage (Autoetnografía de enfermedades y ritos de travesía). Autoestudio de ecopsicología y psicología somática. A.J. Lett. Prescott College, Arizona. 2015.

An autoethnographic case study of a manager experiencing professional transition (Un estudio de caso autoetnográfico de una gerente que experimenta una transición profesional). Mediante este estudio autoetnográfico la autora exploró el ‘yo’, como gerente y ejecutiva. Su propósito fue “descubrir comportamientos, prácticas y condiciones que pueden emplearse durante los tiempos de transición para poder aprender y desarrollarse a partir de la experiencia de dicha transición en lugar de caer en el desánimo a causa de ella”. J.A. Larson. Pepperdine University, California. 2011.

Don't Let me down: An autoethnography of an urban teacher (No me decepcionen: Autoetnografía de un maestro urbano). De primera mano, el tesista describe algunos factores que afectan su enseñanza en centros urbanos, y que hacen pensar a jóvenes maestros si podrán resistir esa profesión al menos cinco años. J.R. Arriaga. University of Denver. 2015.

Este tipo de estudios, por lo personalizado y singular del tema, no son de fácil aceptación en la mayoría de los programas académicos de posgrado ni en cualquier universidad. El consentimiento que están obteniendo se debe a que de casos individuales, como por ejemplo el auto-manejo de una enfermedad terminal (estudiantes con enfermedades terminales han escrito sus tesis sobre sus experiencias), se pueden generar pautas para el conocimiento y manejo de otros casos con problemas similares.

Además, estas investigaciones de tesis son caminos al autodescubrimiento siguiendo la brecha académica, en un ambiente que permite al tesista obtener guía y consejo de su asesor, y, como estudiante, moverse con libertad en entornos profesionales de su interés que le pueden brindar información que, de otro modo, le sería inaccesible.

Victoriano Garza Almanza

Frontera MEXUS

Diciembre 21, 2017

 

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