El Ébola como tema de escritura de artículos de comunicación científica

En 1995, con fines de divulgación, publiqué en una revista universitaria un artículo informativo sobre el ébola, que es una enfermedad que en estos días está causando preocupación mundial. Posteriormente, al elaborar un libro sobre escritura y comunicación de la naturaleza, publicado en formato de eBook para Kindle de Amazon.com (“Cómo escribir sobre la naturaleza: guía de escritura para apasionados de lo natural”. USA. Fabro Editores, 2014. ISBN: 978-1-938038-93-8), retomé el artículo como muestra de lo que es un ensayo relato de nonfiction.

El problema del ébola parece no acabar; antes al contrario, por inercia propia y, para colmo, con ayuda de autoridades y científicos internacionales abre una nueva etapa en su expansión. Y, ¿cómo es esto? La epidemia lleva ya aproximadamente cinco meses causando víctimas y propagándose, de forma natural, por al menos tres países africanos. No se ha podido controlar porque no existen medicamentos convencionales (sólo uno experimental elaborado por los Estados Unidos), ni vacunas (hay una experimental preparada por el Canadá que aún no ha sido ensayada).

No teniendo defensas médicas ante esta amenaza, las autoridades de los gobiernos de España y Estados Unidos permitieron el ingreso a sus territorios de enfermos de ébola; claro, se supone que con todas las medidas de seguridad. Pero, ¿y si esas medidas llegasen a fallar? Tampoco puede dejar de advertirse que la cepa de la variedad del virus ébola que afectó a los enfermos será, sin lugar a dudas, aislada por los médicos y biólogos científicos que tengan contacto con los enfermos.

Esto, entre otras cosas, y el viajar de continente a continente en aviones de aerolíneas europeas que pudieran haber volado en algún momento hacia África o que trasladaran a algún potencial portador entre los pasajeros, me hizo pensar en qué tanto conoce la gente de esta enfermedad y en qué tan preparada está para prevenirse, pero, sobre todo, en que preparación tienen los médicos para diagnosticar y actuar ante un caso si lo tienen frente a sí.

Por ejemplo, con algo más simple que es el ántrax, cuando se dio aquel ataque en Estados Unidos con cartas armadas con esta bacteria y que causaron víctimas fatales, a fines del año 2000, los médicos que tuvieron en sus manos los primeros casos diagnosticaron equivocadamente pulmonía y otras cosas y las trataron como tales, con el resultado de que los enfermos fallecieron. Debido a las características de esa enfermedad, que es considerada como una enfermedad exótica que sólo se aprende a identificarla y conocerla en extraños centros de investigación de sitios remotos, por lo que no aparece en los cursos regulares de medicina, los médicos tradicionales la desconocen.

Algo similar ocurre con el ébola, enfermedad que, ya no digo la salvaguarda sanitaria de los aeropuertos, ni los propios médicos están en capacidad de identificar un caso si lo tienen en sus manos. Lo grave, hoy, es que la epidemia actualmente en marcha puede deberse a una cepa de ébola aerófila.

La versión publicada en el libro carece de las referencias empleadas en su escritura, las cuales si se encuentran en el artículo original. Para la presente publicación en el blog, y a sabiendas de que desde 1995 a la fecha se han escrito incontables artículos sobre el ébola, decidí incluir las viejas referencias para que sirvan de guía a aquel que desee profundizar en los primeros trabajos sobre el tema.

Algunas cosas han cambiado desde entonces a nuestra actualidad, como que Zaire se llama ahora República Democrática del Congo, o que la caracterización del ébola como enfermedad hemorrágica ya no es más así, o que el ébola se constituye ahora en el género Ebolavirus y que cuenta con 5 distintas especies [ebolavirus Bundibugyo (BDBV); ebolavirus Zaire (EBOV); ebolavirus Reston (RESTV); ebolavirus Sudan (SUDV), y ebolavirus Taï Forest (TAFV)], o que la población mundial ha aumentado desde 5000 millones de habitantes en 1995 a 7200 millones en 2014. Pero para información del lector dejo el trabajo tal cual fue escrito y publicado en 1995.

También, cabe mencionar que que uno de los pacientes ingresados al Hospital Carlos III de Madrid, España, el sacerdote Miguel Pajares, que sirvió en un hospital de Liberia donde se contagió, falleció el día de ayer.

Y, ¿qué ocurre en México? Hace días se corrió un rumor, rápidamente desmentido por las autoridades, de que un joven estudiante de medicina había viajado a África y regresado al país portando el virus del ébola. Sin embargo, el día de ayer el periódico nacional Excelsior divulgó la noticia de que había 36 mexicanos, en distintos lugares de África (Nigeria y Sierra Leona), contagiados por esta enfermedad.

Por lo anterior, y para que aquel lector que casualmente llegue a este artículo se informe un poco sobre esta enfermedad, si así decide hacerlo, y que quizá pueda aprestarse a viajar intercontinentalmente en algún momento, resolví poner a disposición pública el mencionado trabajo.

ÉBOLA: Impacto Ambiental y Nuevas Enfermedades

VGA. Frontera MEXUS. Agosto 14, 2014.