Hasta para escribir hay que ser determinante, o lo que es lo mismo: "No decidir es decidir"

En la escritura académica, toda posición de pensamiento que tome el autor es producto de decisiones. Las ideas no surgen por el mero conocimiento y el ejercicio crítico para quedar plasmadas por derivación lógica. A veces se decide bien, otras se toma la determinación incorrecta. Pero hay que decidir.

La vida es una toma de decisiones. El sentarme a escribir fue una decisión. El tomar para la cena un licuado de plátano con guayaba, es otra decisión. La primera puede no tener ningún beneficio, salvo el ejercicio mental para no llegar al Alzheimer y a lo mejor entretener al posible lector que de casualidad dé con este blog. La segunda puede pesar favorablemente en mi salud o hacerme pesado el sueño.

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De la enseñanza de la escritura. 8

Introducción

“Cuando una habilidad se practica una y otra vez, afirma Stellan Ohlson, psicólogo especialista en procesos de aprendizaje, el tiempo para llevarla a cabo disminuye paulatinamente”. Esto quiere decir que a medida que la persona practique con constancia y disciplina el arte, oficio, deporte o cualquier competencia que esté aprendiendo, dominará mejor las técnicas a medida que transcurra el tiempo. En resumen, el individuo hará mejor las cosas y en menos tiempo que al principio después de años de ejercicio práctico.

 

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De la enseñanza de la escritura. 4

Sobre el mito de la estructura única del artículo científico

En la diversidad de artículos científicos y académicos, publicados y por publicar, hay un sinfín de simetrías enmarcadas en, digamos, las denominadas “guías para el autor” que dictan su formato. Al mismo tiempo, en el mundo editorial científico y académico existen tantas guías para el autor como revistas especializadas se publican, es decir, decenas de miles.

Estas guías ayudan al autor a darle una cierta forma a su artículo teniendo como marco estructural al llamado IMRyD, que es una regla que indica que el artículo debe llevar una sección primera introductoria (I), una segunda sección que explique los métodos y materiales del estudio que se reporta (M), una tercera sección que presente los resultados del trabajo (R), y una cuarta sección que explique el significado de esos resultados y su importancia, lo que se conoce como discusión (D).

Esas cuatro secciones del artículo científico permiten al autor reportar, así, como un reportero de la ciencia, de qué se trató el estudio que realizó, cómo y con qué lo hizo, qué encontró, y qué representa lo hallado a la luz del conocimiento existente y qué tanto promete.

 

 

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