Hasta para escribir hay que ser determinante, o lo que es lo mismo: "No decidir es decidir"

En la escritura académica, toda posición de pensamiento que tome el autor es producto de decisiones. Las ideas no surgen por el mero conocimiento y el ejercicio crítico para quedar plasmadas por derivación lógica. A veces se decide bien, otras se toma la determinación incorrecta. Pero hay que decidir.

La vida es una toma de decisiones. El sentarme a escribir fue una decisión. El tomar para la cena un licuado de plátano con guayaba, es otra decisión. La primera puede no tener ningún beneficio, salvo el ejercicio mental para no llegar al Alzheimer y a lo mejor entretener al posible lector que de casualidad dé con este blog. La segunda puede pesar favorablemente en mi salud o hacerme pesado el sueño.

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El investigador como escritor de artículos

La escritura y publicación de artículos científicos es vital para la carrera del profesor investigador. Es por esto que el científico es un escritor de artículos, más que de libros u otra clase de textos. En épocas pasadas, la escritura de libros era fundamental para quien hacía ciencia, ya no, el artículo es la moneda de curso legal en la comunidad científica, y todos sus miembros quieren acuñarla y ponerla a circular.

Al científico tampoco se le da en preparar conferencias escritas para los congresos, como con gran cuidado y respeto a su audiencia hicieron en el pasado los grandes sabios; ahora se va por el camino fácil y práctico, apoya el desarrollo de sus discursos en grandes tarjetones de Power Point que, proyectados sobre una mega pantalla, distraen al público con figuras, colores, animaciones, y micro-textos.

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De la enseñanza de la escritura académica 1

El afán de escribir un artículo académico ––cuando no se tiene el hábito ni el entrenamiento–– suele ser el reflejo de una inquietud pasajera, latente sólo mientras tenemos una urgente necesidad de escribirlo, en cuyo caso jamás aprenderemos a redactar un buen texto. Raramente, y paralelamente a la disciplina que uno practica, puede surgir un interés por la escritura científica y académica, que se abone con estudios y crezca con el tiempo, lo que, suponemos, nos podría hacer más habilidosos para realizar esta tarea cada vez que tengamos que hacerlo. La experiencia que tengo por mi trato con profesores universitarios, a muchos de los cuales he intentado enseñar elementos de la escritura científica desde hace más de dos décadas, es que, cuando quieren escribir, le entran al asunto de la escritura igual que si se tratara de resolver un problema más del problemario; algo sobre el cual ya conocen la respuesta y nada más hay que saberla demostrar. Y como en este caso se trata de escribir, ¡ellos ya saben hacerlo, pues no son analfabetas! ¡Para escribir, sólo hay que escribir! Y escriben.

Normalmente escriben en función de los contenidos que el texto debe comprender; no piensan, ni en ese momento ni después, en la estructura y función del documento en preparación.

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